Archivos diarios: 27 febrero, 2018

Urge la unidad en la lucha por nuestros derechos

Vivimos en una sociedad donde el poder del dinero lo es todo. Donde la riqueza comunitaria está injusta e insolidariamente distribuida. Es una sociedad donde se sobrevive más que se vive. Una sociedad donde los hijos son un problema -recordemos que España es el país europeo con más baja natalidad- y los ancianos una carga que nutre las residencias de la tercera edad. En efecto, hijos y ancianos se han convertido en un auténtico estorbo para muchas familias que no están dispuestas a ceder tiempo de su ocio consumis­ta.

Es una sociedad donde las familias humildes sufren diariamente las injusticias de este Sistema donde los abu­sos están amparados por unas leyes laborales “basura” que en nada ayudan a los más débiles económicamente. Es una sociedad donde las necesidades básicas de todo ciudadano se han convertido en un lujo: trabajo, vivienda, sanidad…

Es una sociedad que requiere una transformación radi­cal. Es esencial un cambio de mentalidad, capaz de deste­rrar al materialismo como eje de toda existencia Debemos de luchar para conseguir la consolidación de nuevos valo­res éticos que sustituyan al actual valor “dinero” por otros de espíritu más solidario.

La victoria del sistema 

La izquierda está en su mayoría en manos del capital, manejada cual marioneta. Como alternativas al sistema capitalista, están total­mente desfasados y han fracasado radicalmente, y no es menos cierto que el sindicalis­mo de clase, desarrollado, alimentado y financiado por el sistema, está inmerso en la caducidad.

Si consideramos a la clase trabajadora como eje del movi­miento revolucionario de lucha para la transformación de la sociedad, éste, hoy por hoy, ha fenecido como tal. Si ayer los sindicatos eran la vanguardia de la revolución, hoy y sin lugar a dudas, podemos afirmar que se han con­vertido en la retaguardia de la reacción y piezas fundamentales del consumismo burgués y del sistema economicista. La actual sociedad capitalista, mediante el consumismo y su moral economicista, ha convertido al trabajador en un mero objeto materialista fácilmente manseado con ligeras concesiones laborales.

El trabajador en muchos casos ya no lucha con moral solidaria, tan sólo cree en vivir sin problemas, en el valor “dinero” y en el poder que éste genera. Así mismo, el sindicato ya no es el vehículo de organización del proletariado. Este se en­cuentra perfectamente estructurado en el engranaje del sistema. Hoy los sindicatos sólo son empresas de gestión para las mejoras laborales, centros de organización de re­creos varios para los trabajadores y estructuras para la ce­lebración de romerías folklóricas y nada reivindicativas como el 1o de mayo. Los sindicatos son hoy las mejores organizaciones de control y coacción de los trabajadores.

El sindicalismo como movimiento obrero de participa­ción, de reivindicación social, de lucha y de base revolu­cionaria, ha muerto; ha sido vencido por el consumismo, por la búsqueda del poder del dinero, por la acumulación del capital, por las subvenciones estatales y por las mafias sindicales y partidistas. Hoy la lucha de clases, ya no existe como tal, existe la lucha del yo por el ego, existe la lucha del antes tú, ahora yo.

Los trabajadores somos, como ayer, mercancía que se usa y se cambia. Somos seres que vivimos de un salario y éste se ha convertido en nuestra esclavitud.

Es necesaria, ante esta victoria del Sistema, una reor­ganización de toda la Clase Revolucionaria para hacer frente al injusto orden de cosas actual y a su punta de lan­za: la Clase del Sistema. Urge pues, una total ruptura con las fuerzas políticas y sindicales del Sistema que trabajan por y para el sistema. Una ruptura que debe de articular una fuerza popular capaz de coordinar la protesta parcial y convertirla en una propuesta global. Urge luchar unidos, urge no callarnos ni aguantar más, y la división junto a la inacción o el pensar “no es mi problema”, es su mayor poder.

Pablo Alonso Cano

1 de marzo, nueva concentración de la lucha por la subida de las pensiones

Jueves, 1 de marzo. Concentración. 11:00 horas

Ministerio de Hacienda

C/ Alcalá, 5 (Madrid)

Jornada histórica de protesta en defensa de las pensiones públicas en todo el país

Madrid, 27 de marzo de 2018. Tras las multitudinarias manifestaciones del 22 de febrero y las protestas del día 15 del mismo mes, la Plataforma Mayores en Acción de Madrid, junto a otras organizaciones sociales y sindicales impulsa una nueva jornada de lucha para el próximo jueves, 1 de marzo, contra la ridícula subida de las pensiones públicas aprobada por el Gobierno.

La Plataforma Mayores en Acción, que se puso en marcha en 2014 para defender un sistema de pensiones público, justo y eficiente, ha luchado desde entonces por la dignidad de las personas jubiladas, que en este tiempo han sufrido un deterioro notable de sus condiciones de vida. La pérdida de poder adquisitivo y ciertos recortes sociales que les afectan de manera directa, como la reducción de la cobertura de la Ley de Dependencia son motivos más que suficientes. Tras años de pérdida de poder adquisitivo, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas ha aprobado una subida de las pensiones del 0,25% para 2018.

Este miserable incremento contrasta con el crecimiento actual de la economía española, que se sitúa en un 3%, así que los colectivos de mayores no han cesado de protestar hasta llegar al 22 de febrero, jornada en la que decenas de miles de pensionistas se concentraron en buena parte de las capitales de provincia de España. En Madrid, la manifestación ante el Congreso de los Diputados, que como la del día 15 fue apoyada por la Plataforma Mayores en Acción, desbordó todas las expectativas y animó a las organizaciones sociales a continuar la batalla en la calle.

La concentración de este jueves, en la que se invita a “cantar las cuarenta a Montoro” supone un nuevo paso en este proceso de movilización en el que los mayores aseguran que “no van a dar tregua” hasta tumbar la ridícula subida del 0,25%.

“Quienes dependemos de una pensión o estamos ya jubilados no tenemos centro de trabajo ni instrumentos como la huelga para defender nuestros derechos. La única manera de manifestar nuestra protesta, nuestra indignación, nuestro rechazo a las agresiones que estamos sufriendo es tomar la calle. Una vez, y otra y otra, las que hagan falta, hasta que nos escuchen y rectifiquemos unas políticas que condenan a las privaciones y a la pobreza a millones de personas que no estamos ya en el mercado laboral, pero que hemos trabajado durante muchos años para levantar este país, traer la democracia y garantizar un futuro digno a las siguientes generaciones”, indican los convocantes de la concentración del jueves, a la que invitan a participar a los vecinos y vecinas más jóvenes.

Lo que afecta la subida de la luz al IPC

El IPC (Índice de Precios de Consumo) se situó en febrero en el 1,1% anual, cinco décimas más que el mes anterior, y por el mismo motivo el precio de la electricidad. Si en enero el índice cayó con fuerza por el abaratamiento de la luz en comparación con la subida del mismo mes de 2017, en febrero ocurre justamente lo contrario: se acelera porque sube la luz, una subida mayor comparada con la bajada experimentada hace 12 meses.

El instituto estadístico notifica este martes que el acelerón de la tasa de inflación se debe “a la subida de los precios de la electricidad frente a la bajada que experimentaron en 2017”. Ese mes, la luz bajó un 11,9% respecto al mes anterior, cuando se marcaron récords de precio del megavatio por unas condiciones de fuerte demanda por una ola de frío y escasez de oferta por la sequía (que obligaba a producir electricidad con los medios más caros) y otros motivos. Así, en comparación con aquella bajada, cualquier subida se acentúa en el índice.

La tasa interanual de inflación se sitúa casi dos puntos por debajo de lo que marcaba hace un año. Entonces alcanzó el 3%, el nivel más alto desde octubre de 2012. Desde entonces, la tasa se fue moderando hasta cerrar el año en el 1,1% interanual. Con el dato de febrero, el IPC acumula 18 meses consecutivos en positivo, desde septiembre de 2016. En tasa mensual, los precios subieron en febrero un 0,1% respecto al mes anterior. En los dos últimos años, la tasa mensual de inflación en febrero había sido negativa, del 0,4%.

La tasa de inflación armonizada, la que se elabora para poder compararla en iguales términos que en el resto de países de la zona euro, se situó en el 1,2%, también cinco décimas por encima de la de enero.