Archivos diarios: 12 marzo, 2018

 Steve Bannon go home

El considerado ex cerebro ideológico de Donald Trump está de gira por Europa. Tras apoyar a Matteo Salvini, de la clasista e independentista Lega Nord italiana, se ha presentado en el Congreso del Frente Nacional francés de Marine Le Pen como el gran salvador del partido, partido que pasará a llamarse tras este Congreso, Rassemblement national (Reagrupamiento Nacional).

Bannon, en una cena de la ZOA (Organización Sionista de América) afirmo que: “No soy un moderado, soy un luchador… y es por eso que estoy orgulloso de estar de parte del estado de Israel. Es por eso que estoy orgulloso de ser un cristiano sionista”. En declaraciones a la ZOA, Bannon afirmó, “que la victoria electoral de Trump no habría llegado sin otra persona además de Donald Trump, Sheldon Adelson”.

Bannon, enfrentado al establishment, al que acusa de fomentar un “Capitalismo clientelar”, defiende un capitalismo “ilustrado”, es decir, un capitalismo “menos exclusivista”, afirma que no existen ya derechas e izquierdas, sino obreros y élites -añadiríamos que la definición correcta sería esclavos de las élites. Bannon, afirma también, que estamos en guerra contra el “fascismo islámico”, -término utilizado por los sionistas aliados del wahabismo, es decir de Arabia Saudita, financiadores del Estado Islámico junto a Israel-, se olvida de esto, de esa colaboración necesaria de EE.UU. con el islamismo radical, precisamente para defender los intereses yanquis en la zona.

Bannon, al que podríamos considerar un líder de la llamada “alt-right”, es decir, una continuación más elaborada del Tea Party, busca crear un movimiento más global, quizás por ello, invitó en 2015, a Nigel Farage, líder del derechista y antieuropeo UKIP, a la Conservative Political Action Conference (CPAC), y ello explicaría su turné por Europa participando en actos de partidos de Derecha… llamados, eso sí, de Derecha Alternativa, es decir, de Derecha Derecha.

El Alma de Castilla

Hay quien dijo en su día, que destruyendo Prusia, conseguirían destruir Alemania. Frase que es perfectamente aplicable a Castilla y España, cuya veracidad comprobamos tristemente observando el presente y el pasado de siglos.
Y es que un vistazo rápido a la realidad, basta para que se nos caiga el alma a los pies a los que amamos incondicionalmente a Castilla, nuestra patria chica.
Patria destruida administrativamente, dividida en 5 Comunidades Autónomas artificiales. Destruída históricamente, olvidando su rico pasado, sus héroes, sus poemas. Destruída educativa y mediáticamente, siendo obviada sistemáticamente en sus mecanismos de lavado de cerebro y anulación de voluntades. Y lo que es más importante, destruída espiritualmente, con sus pueblos abandonados, sus
campos yermos, su identidad negada, insultada y olvidada, mientras que como único centro vital se desarrolla esa megalópolis sucia y gris, esa ciudad superpoblada de solitarios sin arraigo, ese espacio de multiculturalidad donde hay lugar para todas las identidades, culturas y lenguas, para todas menos para una: la autóctona, la auténtica. Vemos día a día como el débil estado español consiente y cede ante chantajes, amenazas y privilegios de los politicastros de algunas otras regiones españolas, ante los cuales siempre Castilla paga. Vemos adoctrinamiento y falseamiento de la historia en aulas catalanas y vascas, mientras en las castellanas nadie conoce a Fernán González, al Mester de Juglaría, o los bellos ecos de las dulzainas. Vemos como trapos inventados a imitación de banderas extranjeras
sustituyen impunemente a la española, mientras en castilla la gente mira con una mezcla de asombro e ignorancia a la vista de un pendón castellano. Tras cinco siglos de decadencia y olvido, acentuados especialmente tras la llegada de los Borbones y sus Decretos de Nueva Planta, podemos constatar el estado de coma crónico de
castilla, coma que también ha sido inducido a España. Y es que sólo destruyendo a su corazón podían conseguir acabar con España. Esa falsa dicotomía Castilla-España que solo ha servido para acabar con la identidad castellana y potenciar los separatismos periféricos, es la base de la total falta de empatía, ilusión y voluntad de proyecto común de los distintos pueblos de España.
Pero no podemos olvidar, que aunque hoy Castilla duerma profundamente, tras un letargo de más de cinco siglos, no está muerta. Mientras haya castellanos dispuestos a recordarla, a vivirla, a soñarla y a lucharla, Castilla vivirá. Aunque el panorama sea el más desesperanzador posible, aunque sólo una extrema minoría empuñe la bandera de la identidad y la libertad, Castilla tendrá un futuro. Hay que recordar que jamás las mayorías crearon la historia.
David A.V.
  • Desde la montaña de Cantabria hasta los páramos de La Mancha, esta tierra clama su lugar en
    la historia, en la España marchita del presente, y en la Europa por venir. El futuro pertenece a
    la identidad y la tradición, y no a la modernidad y la globalización. Sobre las ruinas de Castilla,
    volverá a brillar el sol, y esta tierra sufrida y austera volverá a recuperar su esplendor perdido.