Archivo del Autor: Administrador

Los niños olvidados

JERUSALEM —Describiendo la terrible y sin embargo valerosa experiencia de los camaradas de su unidad, el soldado de las Fuerzas Israelíes de Defensa Yossi Saadon narró el martes esta fascinante, heroica historia de guerra acerca de como mató a un niño palestino de ocho meses durante un violento ataque contra manifestantes. “Fue una experiencia excitante —había humo y disparos por todas partes alrededor mio, y tuve que tomar en apenas un segundo la decisión de lanzar mi granada de gases antidisturbios contra el niño que se retorcía en brazos de su padre”, cuenta Saadon al grupo de fascinados soldados que le escuchan, describiendo el escalofrió que recorrió su espina dorsal cuando se dio cuenta de que todo lo que tenía era un rifle de asalto M-16 para defenderse de la familia palestina desarmada que estaba a duras penas a un centenar de metros de él. “Podía ver el blanco de sus ojos y escuchar sus terribles gritos de dolor. Supe entonces que eran él o yo. Estaba asustado pero aún así actué rápidamente y arrojé una granada de gas. Quien sabe cuantas vidas más salve cuando disparé a la mujer que trataba de ayudarla”.

En rueda de prensa, el comandante del batallón de Saadon comunicó que estaba presentando su nombre para la Medalla al Valor, el más alto honor en el ejército de Israel.

Este artículo, escrito en modo de sarcasmo, fue publicado originalmente en Theonion, una revista de falsas noticias a medio camino entre lo que fue El Papus y el ya lejano Hermano Lobo. El soldado Yossi Saadon probablemente no existe, pero sus actos son similares a los otros muchos soldados reales de la IDF. El asesinato de niños es bastante habitual en acciones militares que parecen consistir en disparar desde lejos, y con seguridad, contra manifestantes que pueden, como mucho estar armados con piedras. Durante los años 2015 y 2016 la principal causa de muerte violenta entre los soldados del Ejército de Israel ha sido el suicidio. Aún no hay estadísticas para el 2017.

GUILLES DE RAIS A LA CATALANA

Una de las frases más sonadas en el discurso de investidura del pasado lunes fue «Carles, et faré President». Fue pronunciada por Torra como si de una misión se tratara, el nuevo mesías a merced de la CUP, con pocas licencias para separarse del «Full de ruta». Esta y otras frases rezuman odio del hombre que tiene la Generalitat es sus manos, en el sentido ideológico, dado que por lo que se refiere al sentido pragmático, paradójicamente no es así. Diversas fuentes han asegurado que algunas estancias del Palacio de la Generalitat han sido vetadas a Quim Torra -como si del cuento de Perrault se tratara- nos podemos imaginar el motivo, pero a ciencia cierta nadie sabe la razón, a no ser que sea para hacernos visible su provisionalidad. También resulta sorprendente que Torra, se haya autodenominado como «interino» . La prensa ha utilizado diversos apelativos y le reconoce como «el hombre de paja» o «el Títere». El día siguiente a la investidura viaja a Alemania, se hace la foto con Puigdemont, para que quede bien claro que él sólo es el substituto y que rinde pleitesía al de Amer.

Pero todo esto no encaja, hay algo que rechina en todo esta operación de propaganda encubierta ¿Qué intentan hacernos creer? El perfil psicológico de Quim Torra con sus tuits incendiarios y sus comentarios en la prensa deja bien claro que se trata de una persona furibunda y ególatra que exuda rencor hacia todo lo español. Torra se considera una fuerza escogida para liderar Cataluña y llevarla a la República. Se estima a si mismo como si fuera la encarnación del bien destinado a liderar su pueblo.

Para establecer el perfil psicológico de una persona basta con analizar su comportamiento, observar indicadores de manera directa. Quim Torra ha dado muestras de su obcecacion y tenacidad, que me recuerdan a un oscuro personaje de la Edad Media, Gilles de Rais.

Si hacemos una analogía entre ambos, hallaremos bastantes coincidencias, a parte de su delirio de autoreferencia. Los dos son cultos, aunque poco reflexivos (se puede comprobar con los tuits y artículos que han salido a la luz estos días: despotricando sobre los españoles, sobre Carme Chacón y sobre todo lo que no destile soberanismo). Aunque quiera borrarla de la red, la huella digital de Torra es larga y bochornosa, en numerosos artículos utiliza la palabra «españoles» de manera despectiva y achaca actitudes reprobables con la intención de ridiculizar, una muestra clara de su xenofobia.

Tanto Guilles como Torra comparten una pasión por las artes. La psicopatía de Gilles, se expresaba a través de la necrofilia, que nada tiene que ver con el arte, pero que tiene un componente de espectáculo, y si no juzguen ustedes mismos, la frase que fue pronunciada por el asesino «Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo […]. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla», advirtió el mariscal Gilles de Rais poco antes de ser ejecutado en 1440. Torra después de trabajar en la aseguradora suiza Winterthur aprovechó el dinero del despido para fundar una editorial, «A Contravent», especializada en recuperar textos nacionalistas de periodistas catalanes de la Segunda República. En resumen, uno y el otro, intentar ser carismáticos pero les pierde la impaciencia. Ambos se saben prodigar socialmente Gilles hacía fiestas para ganar en seducción y alcanzar sus deseos y Torra tuitero incendiario, con más de 17.500 publicaciones en dos años da muestras una vez más de su incontinencia y impulsividad.

Otro rasgo de personalidad de Gilles, era su desmesurada fe y creencia cristiana, su ansia de perdón y de redención. El mismo pronunció la frase del pregón Pascual «Felix culpa!» —traducido como «¡Dichosa culpa!»— .En las crónicas aparece que Guilles antes de ser ejecutado, tuvo un arrepentimiento desmedido, hecho que transmitió misericordia. Clérigos y plebeyos se compadecieron de él y incluso se le concedió la petición de tener una comitiva detrás de él hacia su lugar de ejecución.

Torra también ha pedido disculpas y se ha retractado por sus polémicos comentarios.Pedir perdón, rectificar, siempre es signo de fortaleza, siempre y cuando se haga de corazón.

Ambos hombres buscaban tener influencia a toda costa y su fama creció de manera exponencial y repentina. Guilles después de convertirse en la sombra de Juana de Arco (la docella de Orleans).Torra también ganó notoriedad, después de ser despedido de la seguradora trabajó como responsable del Born Centro Cultural, un espacio arquitectónico de exaltación nacionalista que exhibe las ruinas de la Barcelona de 1714. De esta manera empezó a granjear su nombre en los círculos nacionalista: colaboró con diferentes medios de comunicación, presidió la entidad Soberanía y Justicia dedicada a promover la independencia y entró a formar parte de la ANC.

El independentismo en bloque, lo ha convertido en presidente de la Generalitat el empecinamiento, no acaba nunca siendo la solución la fractura social que existe en Cataluña. Si continua así, se producirá un nuevo enfrentamiento con el Estado. La excepcionalidad lo justifica todo, incluso que fuerzas de izquierdas permitan que dirija el gobierno un conservador de discurso xenófobo. Esperemos que Torra no se convierta en la pesadilla de Cataluña y que cese de una vez el cainísmo entre hermanos de un mismo Estado.

Kyzyl Kum

Un paleto como President de la Generalitat de Catalunya

Es sólo una opinión, y posiblemente ni siquiera una opinión particularmente original, pero creo que la elección del nuevo President de la Generalitat ha recaido sobre el mejor candidato posible: un político de amplia trayectoria como Artur Mas, un pujolista de la vieja escuela acostumbrado al “si pero no” o al “no si sí”, un hombre procedente por nacimiento o unión con esas 300 familias que forman desde siempre la vieja burguesía catalana que construyó el Ensanche para vivir en el mismo, el Palau para escuchar su música, el Liceo para dejarse ver y La Vanguardia para que la gente supiera que pensar, sería infinitamente más peligroso. Pero este es un paleto de provincias, que no ha soltado el pelo de la dehesa, no va a pegar ni con cola en, por ejemplo, la fiesta del Premio Planeta o de manera más general en el mundo de la cultura de Barcelona, cada día más provinciano y localista pero aún no tan provinciano como él.

Ha bajado el nivel presidencial. Y de que manera … Del personaje renacentista de Pujol, médico y banquero, financiero de la Enciclopedia Catalana, que desde su despacho de la Banca Catalana repartía créditos a cualquier institución cultural que pudiera beneficiar su causa; desde ese Pujol, que incluso en sus vicios y rapacidad, era un hombre en el que podía verse reflejada la gran burguesía catalana que quería un estado propio porque ya tenía todo lo demás, se ha pasado a un paleto abiertamente xenofobo que ha fracasado en todo en la vida y ha acabado viviendo del independentismo. Se ha pasado del mecenas de las artes y las letras (aunque fuera sçolo en catalán) al pobre hombre al que se le da un salario porque es “un bon xicot que no a tingut sort …” (”Un buen chico que no ha tenido suerte”) … Vamos, el sobrino tonto al que hay que enchufar en alguna parte porque es familia y se está muriendo de hambre, pero además un hombre al que sus palabras, dejadas por escrito y recuperadas ahora por la prensa y los medios del resto del país, e incluso de Cataluña, hacen inaceptable para prácticamente todo el mundo fuera de Cataluña, comenzando por la izquierda con la que debería aliarse para hacer presión. Alguien que incluso dentro de Cataluña ha recortado cualquier posibilidad de transversalidad.

¿Es este pobre hombre más xenofobo que Mas o Puigdemont? Tal vez no, pero es más tonto. “Charnego” es una palabra que tarde o temprano surge en los medios separatistas cuando se habla de esos que Pujol convirtió en su discurso público en “los otros catalanes”. Pero una cosa es pronunciarla en privado y otra exhibir abiertamente el desprecio hacia la mitad o más de la población por escrito… Colau, que tan mal me cae, dijo ayer o anteayer sin embargo algo en lo que tenía razón: “en Cataluña hay alrededor de un 70% de la población que en mayor o menor intensidad se sienten españoles”…

El núcleo duro del separatismo catalán siempre ha estado formado por un grupo excluyente de familias que han considerado que Catalunya era suya… ahora, gracias a la torpeza manifiesta del que debiera ser su representante, podemos ver esa exclusividad, y lo que es más importante, pueden verla todos esos otros compañeros de viaje que como Colau no son de pura raza catalana: “Mi madre nació en Soria y de adolescente vino a estudiar y trabajar a Barcelona. Mis abuelos paternos, pastores de un pueblecito de Huesca, se trasladaron a Barcelona en los años de la posguerra en busca de una vida mejor para sus hijos. Mi padre vive actualmente en Almería. Tengo dos hermanos nacidos en Madrid. Hablo en castellano con mi madre. Hablo en catalán con mis hijos”… Son palabras de la alcaldesa, pero es la historia de cientos de miles de habitantes de los grandes núcleos urbanos catalanes, muchos de los cuales votaron por una supuesta República que ahora, gracias a la torpeza de su President descubren que les va a dejar de lado porque son indignos de ella desde el mismo día del nacimiento … peor aún … desde el mismo día del nacimiento de sus padres o abuelos.

Al final acabaremos dándole las gracias a los radicales de la CUP por impedir que Mas saliera elegido y forzar la llegada al Palau de la Generalitat de dos mediocridades como Puigdemont y como quiera que se llame esto … porque con esto … con esto y con sus artículos en la prensa, sus tweets borrados, su incapacidad para distinguir deseo y realidad … con esto al frente vamos a llorar pero también a reír un rato …

Juan de Pinos

Desafío a la ocupación israelí sobre Jerusalén

La campaña “La Otra Jerusalén” procura desafiar la ocupación israelí sobre Jerusalén Este y la falsa noción de un “Jerusalén unificado”

Palestinos y Palestinas viven en un Jerusalén desigual y segregado.

La Fundación Mundubat lanzaron ayer la Campaña La Otra Jerusalén, The Other Jerusalem, en inglés. La Campaña, desarrollada con el apoyo de la organización Defense for Children International – Palestine (DCI), pretende poner el foco sobre la ocupación ilegal israelí de Jerusalén Este y la falsa noción de un “Jerusalén unificado”.

Pág web de la Campaña La Otra Jerusalén:
http://www.theotherjerusalem.org/

Los palestinos jerosolimitanos temen que la violación de sus derechos humanos por parte del Estado de Israel, se incremente con la apertura de la Embajada de EE.UU, después del reconocimiento de Donald Trump de Jerusalén como la capital de Israel. Esta Campaña, The #OtherJerusalem, apoyada con la financiación de la Unión Europea, busca el fortalecimiento de la resiliencia de la población palestina en Jerusalén Este, mediante la promoción de la concientización de la Comunidad Internacional sobre la grave situación que se vive bajo la ocupación ilegal israelí.

El 28 de junio de 1967, hace más de 50 años, el ejército israelí ocupó la zona oriental de Jerusalén que posteriormente anexionó al Estado de Israel, contraviniendo el Derecho Internacional y sin el reconocimiento de la Comunidad Internacional.

Desde entonces, la población palestina es víctima de discriminación estructural. Palestinos y palestinas viven en un Jerusalén segregado y desigual, donde diversas leyes, políticas, presupuestos y prácticas discriminatorias afectan cada aspecto de su vida cotidiana.

Reflejo claro de esto es que la mayor parte de la comunidad palestina en Jerusalén tiene el estatus de “residencia permanente”, viviendo bajo el riesgo constante de desplazamiento forzoso. Entre 1967 y 2018, Israel revocó el estatus de residencia de 14.630 palestinos y palestinas, de acuerdo al Informe presentado por la organización israelí de derechos humanos HaMoked.

Según datos de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la planificación urbanística discriminatoria del gobierno de Israel ha confiscado 35 por ciento del territorio de Jerusalén Este para la construcción ilegal de asentamientos israelíes y sólo ha destinado el 13 por ciento para el uso de residencias palestinas. Así mismo, Leyes israelíes permiten la demolición de infraestructuras palestinas. Entre el 1 de enero de 2009 y el 30 de abril de 2018, 934 infraestructuras palestinas fueron demolidas, confiscadas, expropiadas o precintadas. Como consecuencia, 1.855 palestinos y palestinas resultaron desplazados, incluyendo 975 menores.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Jerusalén infrafinancia y deniega infraestructuras y servicios municipales a las comunidades palestinas en Jerusalén Este. La escasez de servicios básicos y la falta de oportunidades en el acceso a una educación adecuada, profundizan la segregación de la población palestina como consecuencia de la discriminación presupuestaria.

Respecto a la situación de menores de edad en conflicto con la ley israelí, la imposición de penas de encarcelamiento es desproporcionada en Jerusalén Este. Cada año, niños y niñas palestinas de Jerusalén Este son detenidos rutinariamente a mitad de la noche y extraídos de sus viviendas para ser interrogados, sin la presencia de letrados o de sus padres. Son abusados verbal y físicamente durante la detención, en el traslado a dependencias policiales y el interrogatorio.

Palestina requiere del firme compromiso de la Comunidad Internacional para exigir el estricto cumplimiento del Derecho Internacional por parte del Gobierno de Israel, respecto al estatus de Jerusalén y el respeto de los derechos humanos de los palestinos y palestinas.

Mundubat, que en euskera significa “un solo mundo”, es una organización no gubernamental de Cooperación al Desarrollo que promueve la colaboración entre organizaciones del Norte y del Sur, trabajando para lograr el objetivo máximo del goce pleno de todos los derechos de todas las personas. También apoyan a las organizaciones de base en su esfuerzo por la creación de procesos de transformación social en las siguientes áreas: Soberanía Alimentaria, Derechos Humanos y Equidad de Género. En cada uno de los tres ejes de trabajo, Mundubat adopta un modelo participativo y equitativo al servicio de las comunidades. Para más información, visita la web: http://www.mundubat.org.

Defense for Children International – Palestine (DCIP) es una organización palestina independiente para la defensa de los derechos de la infancia que se dedica a la defensa y promoción de los derechos de los niños y niñas que viven en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este y La Franja de Gaza. Durante 25 años, DCIP ha investigado, documentado y expuesto graves violaciones de los derechos humanos cometidas contra niños y niñas. También trabaja con las autoridades palestinas e israelíes respecto a su responsabilidad sobre los principios de derechos humanos y realiza acciones de incidencia, a nivel nacional e internacional, para lograr el acceso a la justicia y la protección de la infancia. Asimismo, prestan asistencia legal directa y apoyo a menores en riesgo. Para más información, visita la web: http://www.dci-palestine.org.

Entrevista a Juan José Cortés

Los partidos políticos se mueven por intereses partidistas y no pensando en la mejora o beneficio de la ciudadanía”

Lo fundamental es evitar que los criminales que cometen delitos graves vuelvan a cometer un segundo delito”

¿Qué opina ante la actuación de los partidos políticos frente a la prisión permanente revisable?

Los partidos políticos se mueven por intereses partidistas y no pensando en la mejora o beneficio de la ciudadanía, las posiciones enfrentadas entre la izquierda y la derecha hace que el posicionamiento ideológico acabe con la Prisión Permanente en la UCI, (derogación).

¿Qué podemos hacer la gente del pueblo llano para ayudaros?

La presión social y las reivindicaciones masivas hace que los políticos nos vean como una amenaza ante unas elecciones, ya que ellos no nos ven con nombre y apellidos, sino como meros números que forman parte de una encuesta o un estudio sociológico y no tienen en consideración la vulneración de derechos fundamentales, como las víctimas de crímenes execrables. Y por eso son importantes los movimientos sociales, la recogida de firmas, manifestaciones, campañas mediáticas etc…

¿Puedes explicar cuál es realmente vuestra intención con el apoyo a la Prisión Permanente Revisable?

Lo fundamental es evitar que los criminales que cometen delitos graves vuelvan a cometer un segundo delito sin la garantía de que puedan estar reinsertados en su puesta en libertad y si no es así que continúen en prisión y en la cuestión punitiva que paguen una condena equiparable al daño causado.

 

Hay quien cree que os mueve el odio, y que no queréis que los presos se reinserten, que cumplan cadenas perpetuas ¿Qué piensas sobre ello? ¿Crees que han hecho justicia en tu caso?

En el caso del asesinato de mi hija, no se le puede aplicar la PPR, ya que la implantación de la ley que se realizó en 2015 no es con carácter retroactivo y por lo tanto la pena con la que fue condenado el asesino de mi hija fue de 20 años por asesinato, lo que quiere decir que aplicándole los beneficios penitenciarios a los 10 años puede salir a la calle con permisos y a la tercera parte de la condena, es decir, a los 14, puede obtener el 3 grado (sólo va a dormir a la prisión), no sé si usted cree que eso es Justicia, pero es lo que hay. Yo si sé que mi pena es para toda la vida y también sé que mi hija ya no volverá a vivir.

Las emisiones de la UE crecen un 1,8% y España es el cuarto país que más incumple

Malta, Estonia, Bulgaria y España son los países que más aumentaron sus emisiones. España es, además, uno de los seis grandes contaminantes de Europa.

Europa no está haciendo los deberes para evitar las peores consecuencias del cambio climático y España es, en concreto, uno de los países que menos cumple.

Según los datos publicados este viernes por la oficina de estadística europea Eurostat, nuestro país aumentó un 7,4% sus emisiones de CO2 el año pasado, el cuarto mayor incremento de todos los Estados de la UE. El resto de países que más aumentaron sus emisiones fueron Malta (+12,8%), Estonia (+11,3%) y Bulgaria (+8,3%). Sin embargo, ninguno de ellos contamina tanto como España que, en términos absolutos, es uno de los seis grandes contaminantes de Europa.

En esa liga están también Alemania (que emite el 23% de todas las emisiones de la UE), Reino Unido (11,2%) Italia (10,7%), Francia (10%) y Polonia (9,8%). En 2017, las emisiones totales de España supusieron un 7,7% del total del conjunto comunitario.

En general, la política de reducción de emisiones a la que está forzada la UE para cumplir con sus compromisos del Acuerdo de París van camino del desastre. El conjunto de los países de la Unión, que en 2016 habían conseguido reducir sus emisiones de CO2 un 0,4%, las han aumentado este año hasta un 1,8%.

Y tan sólo siete países han conseguido reducir individualmente las suyas: Finlandia (-5,9%), Dinamarca (-5,8%), Reino Unido (-3,2%), Irlanda (-2,9%), Bélgica (-2,4%), Letonia (-0,7%) y Alemania (-0,2%).

Gráfico de las emisiones de cada Estado miembro publicadas por Eurostat.

Por detrás de España hay también una larga lista de incumplidores: Portugal las incrementó un 7,4%; Hungría y Rumanía un 6,9%, Grecia un 4%, Polonia un 3,8%, Lituania y Eslovaquia un 3,7%, Francia e Italia un 3,2%, Austria un 3,1%, Eslovenia un 3%, Países Bajos un 2,3%, Luxemburgo un 1,8%, Chipre un 1,7%, Croacia un 1,2% y República Checa un 1%.

La Unión Europea se ha comprometido a reducir sus emisiones un 40% para 2030.

Lucía villa

Mayo del 68: Un símbolo insurgente en constante mutación

Si se hubiese de decidir un epitafio digno para la murga del 68, y su proceso de mutación bastaría con citar aquel verso del poema XX de Neruda “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”.

A la década del mayo del 68, Alain de Benoist explicaba en Nouvelle Ecole que si algo faltó en ese acto fue precisamente imaginación. En el discurrir del tiempo, vistos con nostalgia aquella sucesión de disturbios -ni fue revuelta, ni fue revolución- la mayoría de sus protagonistas fueron «niños díscolos», marionetas manejables por los poderes fácticos.

Y es que cada aniversario de la fecha en cuestión nos ha alejado más de este símbolo insurgente.

El de 1978 fue sonado. Después de tanto tiempo amansando esa cólera, se concedía la posibilidad de que cada cual manifestase sus sueños sin pagarle psicoanalista. La llama retorica revolucionaria, latía todavía, aunque solo fuese en forma de cerilla. España estaba con melancolía de los hechos sucedidos en el Barrio latino de París, los jóvenes de entonces se habían aburguesado y tenían un aspecto cansino y desolado. Todo esto a la par que desaparecían una pléyade de revistas y de grupos radicales. Buena parte del personal insurrecto, hasta entonces audaz y temerario opto por el funcionariado y vivió esta paradoja con indiferencia.

La efeméride de 1988, fue harina de otro costal. Los homenajes al mayo francés abrieron el horizonte y apareció en cartera: lo de Praga y la matanza de México, nos estábamos globalizando sin darnos cuenta. En España, el PSOE gobernaba, eran años de bonanza y ficticio bienestar económico. Faltaba un año para que cayera el muro de Berlín, y se viniera abajo el último telón de la farsa.

Cuando se festejaron los treinta años del 68, gobernaba Aznar que haciendo un triple salto mortal pasaba de José Antonio Primo de Rivera a Karl Popper. Parafraseando la Internacional: “El mundo había cambiado de base y los nada de hoy todo han de ser”.

En 2008, mayo del 68 empezaba a desenfocarse, ya era casi tildado de fenómeno superficial. La parte que más gustaba a los extremistas contestatarios de algunos textos divulgativos del mayo del 68, es que supuraban marxismo de manual, ya que tenía como denominador común la intolerancia.

Al lustro del mayo del 68, los nuevos sujetos revolucionarios, son “las minorías orpimidas”, sólo existe un discurso único que ha convertido al individuo, al hombre en algo fluido, sin identidad.

Los augures avisan de que el filón “mayo del 68” puede que se haya liquidado. Jesús Sebastián Lorente, propone una lectura sugerente: “¿Liquidar mayo del 68? y para ello reúne diferentes análisis de expertos realizados desde diversas ópticas transversales.

Ciertamente, desconocemos el desenlace final de este movimiento sesentayochocentista, aunque todos nos pondremos de acuerdo en afirmar que no todo fue negativo. Determina incluso la entrada a un “nuevo tiempo”: en Europa la postguerra termina en mayo del 68. Pero ¿qué huella ha dejado en nosotros? Analizar que derroteros a tomado la revuelta del 68 nos conduce inevitablemente al estudio de Jünger, como la culminación de una serie de arquetipos. Si atendemos a Jünger, primero fue el titan, a continuación el homo faber (el trabajador), después el humano, llamado al corazón del bosque, huyendo de la talosocracia, de los generadores de usura a los que que Erza Pound juró odio eterno. Por último el anarca, el superhombre, el que sublima la rabia ciega de los titanes y la cólera del emboscado. El anarca trasciende el mero sentimiento individual para hacer suyo un sentimiento comunitario telúrico, inmemorial. El anarca en confrontación con el violento de la tribu urbana. Ese ideal. A priori inalcanzable… nos encamina un poco más hacia la luz. Quizás, el poso que deja una vez hecha la decantación del mayo del 68 sea una estrecha senda. Es decir, cuestionar nuestro modo de actuar, dejar de ser anécdota para convertirse en categoría. Por consiguiente, proponemos la sistematización del tercerismo de estos dos últimos siglos, así como sus precedentes históricos. En base a cuatro figuras claves del pensamiento (Ortega, Jünger, Mounier y Fanon). Referentes todos ellos para buscar como volver ha hacer puntada con hilo en la historia de unos acontecimientos que en continuo fluir pueden batir el desorden establecido y redimir la realidad hacia un orden alternativo.

Kyzyl Kum

 

La Barretina contra el separatismo

Desde algunos sectores del llamado Frente antiseparatista catalán, se anima a no perder el arraigo con la tierra en que viven. Muchos, hijos, nietos y bisnietos de catalanes, sienten profundamente el amor a su tierra carnal, a sus tradiciones, a su lengua. En efecto, desde sectores de ese Frente, se pide desmontar esa idea falsa de anticatalanes promovida por aquellos “cuelga lazos amarillos” que consideran que Cataluña son sólo ellos, ignorando “a los otros catalanes”, que además son más.

Una de las consignas lanzadas por los “cupaires” y demás “cuelga lazos amarillos” es que, quien no esta con ellos es un “fascista”. Limpiar de plástico los arboles o las farolas, se convierte en un acto fascista, tan fascista que debe de ser grabado con móviles y subido a la red para que otros “cuelga lazos amarillos” acometan escarnio público a quien ose ejercer tal ignominia (sic).

Pero como decía, una vez que el independentismo ha abandonado la “senyera” catalana para abrazar una bandera cuatribarrada estrellada, utilizada por los terroristas de Terra Lliure y demás organizaciones de la izquierda internacionalista catalana (IPC, PSAN, BEAN, MDT…), o para ondear la bandera estrellada tintada de azul, usada por los pijos de la JNC de Pujol y demás burguesitos que han realizado un curso de tres días por Internet de “como ser revolucionario megaguay”; toca, como ya se esta haciendo, reivindicar nuestra senyera y los símbolos de nuestra tierra; toca salir a la calle con nuestra barretina, con nuestra senyera, y con nuestra lengua, la lengua de Maragall, Verdaguer, d’Ors o Pla, decir alto y claro que “som catalans”; toca alzar nuestra voz para que nadie dude que somos parte de la Cataluña hispánica, que orgullosa de su identidad, se siente tan catalana como española, por encima de Constituciones o Parlamentos golpistas.

Fontenoy

50 años del Mayo del 68. Entrevistamos a Ferran Gallego

50 años del Mayo del 68

Entrevistamos a Ferran Gallego

Los jóvenes del 68 son vistos como herejes, pero se levantaron en nombre de una ortodoxia vulnerada por lo que ellos consideraban la capitulación de los partidos y los sindicatos obreros”

No creo que lo que representa Podemos o los Comunes tenga mucho que ver con el 68”

Cuando Nixon visitó China en 1972, dicen que le preguntó a Mao —en otras versiones es Kissinger o Nixon a Chu-en-lai— qué opinaba sobre la Revolución Francesa, y Mao respondió que era demasiado temprano para poder formular una opinión. Desde entonces los sinologos han atribuido a Mao una visión estratégica que abarca siglos, mientras que los diplomáticos norteamericanos, al menos los presentes en aquella reunión, lo único que recuerdan es que Nixon y Mao no se pusieron de acuerdo sobre el significado de Mayo del 68, la que era entonces la más reciente de las revueltas parisinas contra el poder. Han pasado ya 50 años… dos generaciones… ¿Es posible por fin opinar?

Creo que la conversación sobre esa perspectiva histórica necesaria entre Chu-en-lai y Nixon se refirió también a asuntos para los que la respuesta del líder chino era más sorprendente: la revolución rusa, por ejemplo… e incluso ¡la revolución francesa! Algo de “boutade” habría en la respuesta de aquel personaje, que quizás deseaba marcar una distancia cultural con Occidente (no hay nada tan característico de una cultura como su idea del tiempo), mientras tejía los factores iniciales de una relación diplomática normalizada. A Chu se le podría haber respondido que su imposible valoración de los hechos no había impedido a la República Popular China analizar con dureza y con alternativas estratégicas radicales la evolución de la URSS y del espacio socialista mundial. Y ese análisis, al parecer posible en una idea del tiempo histórico mucho más pragmática y occidental, condujo a la ruptura más importante sufrida por el movimiento comunista desde la revolución de octubre de 1917. Mucho más importante que la escisión trotskista, porque el maoísmo se basó en la fuerza geopolítica de una gran potencia. La China comunista sólo había necesitado unos meses para “valorar” el XX Congreso del PC de la URSS y para lanzarse contra la propuesta de la coexistencia pacífica, creando los famosos PC (marxista-leninista) allí donde hubiera organización prosoviética previa. Considerando, por lo demás, la importancia que tuvieron los jóvenes maoístas en las movilizaciones del 68, parece algo cínica la respuesta de Chu.

Yendo a lo principal de la pregunta, creo que el tiempo del análisis es el nuestro, también, pero no exclusivamente estos cincuenta años que nos sirven para mirar las cosas con una distancia que, en el caso de los mayores, es también personal, autobiográfica. Y cabe esperar que, a la vista de la trayectoria de muchos revolucionarios de entonces, y de los callejones sin salida de la mayor parte de sus propuestas, la mirada sea lúcida y compasiva al mismo tiempo. Es decir, la que corresponde a la voluntad de un aprendizaje generacional. Como me considero un “ragazzo del Novecento”, que entiendo con mayor dificultad lo que está pasando en el siglo XXI, mi perspectiva es paradójica: mi tiempo es el de esos años sesenta, setenta y ochenta, que contenían los ingredientes de mi educación sentimental. Entender lo que ha ocurrido después no creo que sea un problema de distancia cronológica, sino de desplazamiento moral.

Ante todo una primera cuestión: ¿Mayo del 68 fue realmente una revolución o no pasó de motín? Porque una revolución implica un cambio de estructuras no una mera rotura de cristales… ¿Es eso lo que sabían los sindicalistas de Renault y por eso los esperaron en vano los niños de la burguesía?

Creo que a la palabra “revolución” acabará por fallecer por una dolorosa enfermedad, que es la hipertrofia de uso: le estallará el núcleo semántico, dejará de tener significado, aunque su significante “vacío”, como les gusta decir a los de Podemos, irá sobrevolando cada zona de perturbaciones sociales por las que pase la aeronave de este curioso siglo XXI. Habrá que ir con cuidado, porque hay historiadores que dudan que lo sucedido en México en la segunda década del siglo XX fuera una revolución propiamente dicha, por ejemplo. O que las propuestas de partidos radicales de ese mismo tiempo en Europa fueran verdaderamente “revolucionarias”. Hay dos perspectivas a tener en cuenta, en especial desde el “giro lingüístico” y los debates provocados por éste en las ciencias sociales. ¿Debemos aceptar nuestra contemplación, desde un punto cronológico lejano, utilizando un vocabulario que tenía otro sentido en el momento de los hechos? ¿O habremos de partir siempre de los significados enarbolados por los contemporáneos? Hay que buscar un equilibrio entre ambas posiciones. Yo tiendo mucho a ponerme en el lugar y momento de los acontecimientos, a sabiendas de que estoy haciendo algo que no es exactamente trampa ni juego sucio, sino una actitud irremediable: yo sé cómo acabaron las cosas. Es imposible que pueda ponerme totalmente al nivel de la mirada y la conciencia de aquellas personas que vivieron los hechos y que hablaban y decidían del único modo que podían hacerlo: de acuerdo con sus circunstancias, sin saber cuál sería el destino final de las cosas.

Los estudiantes movilizados en el 68 se consideraban revolucionarios. Es más: no eran solo estudiantes. Había un número apreciable de trabajadores jóvenes, como los que protagonizaron la experiencia del pansindicalismo italiano, los que trabajaban en el área de los “Quaderni rossi” y del PSIUP, y como los sectores del sindicalismo cristiano vinculado al Partido Socialista Unificado en Francia. No cometamos el error de “reducir” el 68 a un episodio estudiantil, aunque es conveniente subrayar su carácter de reacción de la juventud. Por tanto, aun cuando lo que sucedió no creo que pueda considerarse una revolución, por la ausencia de un cambio de estructuras sociales y políticas, sí debe aceptarse que quienes promovían aquella movilización lo hacían con objetivos revolucionarios, más o menos precisos, más o menos solventes desde el punto de vista estratégico.

Sin cambios estructurales de carácter político o social, sí hubo modificaciones importantes desde el punto de vista cultural. La más importante, según creo, es certificar un final de época, aun cuando los protagonistas creían ser portadores de un tiempo nuevo. Para mí es mucho más importante el ciclo que se cierra a finales de los sesenta y comienzos de los setenta que el periodo que se abrirá. Fundamentalmente, porque en la conciencia de aquellos jóvenes no existía ni el más mínimo atisbo de lo que serían los elementos vertebrales del capitalismo globalizado. Y en esto hay que ser muy severos con las propuestas que se lanzaron en el 68. Porque, en muchas ocasiones, quienes trataban de plantear una renovación del lenguaje, de las formas de organización, de las referencias ideológicas, de la crítica del poder, lo hacían sometidos a los corsés de una tradición política que estaba mostrando ya su insuficiencia transformadora, la crisis de su hegemonía. Los jóvenes del 68 son vistos como herejes, pero se levantaron en nombre de una ortodoxia vulnerada por lo que ellos consideraban la capitulación de los partidos y los sindicatos obreros. Les acusaban de haber perdido calidad revolucionaria de forma ya irrevocable, que hacía imposible el trabajo desde dentro de las organizaciones para cambiar su estrategia. Para ellos, de hecho, no se trataba de un debate de estrategias, sino de un cambio de sustancia. Los Partidos Comunistas eran parte del sistema, defensores del orden, cautivos de su política reformista en defensa del estado del bienestar que había acabado por ser sociedad de consumo. La canalización de esta crítica se realizó yendo a rescatar al joven Marx, en unos casos, o recuperando a Trotsky, o buscando en el marxismo-leninismo estalinista del maoísmo una forma de regeneración del movimiento comunista. Alain Krivine o Alain Geismar representan dos caras complementarias de esta defensa de una ortodoxia marxista que quiere proponerse como pureza vulnerada por el régimen burocrático o el socialimperialismo soviético. Es cierto que hubo planteamientos neolibertarios, situacionistas, o corrientes autónomas, pero incluso lo más fecundo de esta zona, que fue el movimiento por la autogestión y la crítica a la organización del trabajo industrial (lo que, en términos marxistas, fue centrar el análisis de la explotación en la plusvalía relativa) se quedó muy por debajo de lo que el 68 exhibió con más fuerza: una extraña mezcla de rebeldía y de sumisión a la ortodoxia; de renovación y tradicionalismo; de audacia de lenguaje y de reclusión en las perspectivas clásicas.

Lo que nos puede indicar esta confusión es algo más sugerente que la rápida desautorización moral de los “niñatos” del 68. Y es que existía el acierto de atisbar las limitaciones de las políticas de las grandes organizaciones de clase heredadas de la II y de la III Internacional, pero no hubo capacidad para proponer una ruptura con ellas. Por eso mismo, algunas de las lecciones más aprovechables hubieron de esperar unos años más, cuando la evidencia del capitalismo de la globalización, el dominio de la posmodernidad y la quiebra del bloque socialista llevaron a la necesidad de proponer nuevos espacios y nuevas perspectivas de transformación. Aquellos jóvenes estaban presos en su propia mitificación de la única clase obrera que habían conocido, y de las únicas revoluciones de las que el siglo XX había sido testigo, realizadas en nombre del marxismo y del leninismo. Deseaban que fuera la clase obrera la que tomara el mando de una insurrección contra el orden político, moral y económico salido de la posguerra. Y la amargura de su crítica procedía, en buena parte, de esa necesidad de matar al padre… en nombre del abuelo.

Una segunda cuestión: ¿Quien fue el gran derrotado de Mayo del 68? Un motín, o una revolución, supuestamente de izquierdas, supuestamente antinorteamericana, que invocaba la Izquierda tercermundista concluyó con la pérdida del poder de un gobernante anti-atlantista y la llegada al poder de una serie de gobiernos que desde Pompidou a Macron, ya sean de derecha o izquierda, han estado siempre subordinados a una OTAN, de la que De Gaulle había salido, y a Estados Unidos. ¿Qué piensas al respecto?

La gran derrotada fue la izquierda, claro está. Toda ella. Los movimientos de extrema izquierda, fueran maoístas o trotskistas, quedan como un islote sin apenas visibilidad. En Francia, el trotskismo tuvo mayor empuje que el maoísmo, pero solo hay que observar el apoyo electoral que recibieron sus perpetuos candidatos en las elecciones presidenciales: Krivine, por la LCR primero, o Laguillier, por Lutte Ouvrière durante muchos años. El PSU de Rocard, que pareció aglutinar la crítica de un joven sindicalismo y regenerador de un socialismo de izquierdas, pasó a formar el ala más conservadora del refundado Partido Socialista francés en los años 70-80. El Partido Comunista y la SFIO sufrieron una devastadora derrota electoral en 1968, y en las presidenciales de 1969 se enfrentaron, en segunda vuelta, dos candidatos de la derecha: Pompidou y Poher. Hasta 1981, la izquierda francesa, liderada ya por Mitterrand, no consiguió vencer en unas elecciones presidenciales y legislativas. Y el PCF empezó a experimentar una caída libre que le hizo pasar de ser el primer partido de Francia en 1946 a estar por debajo del 10% a fines de los 80, para desembocar en situaciones grupusculares al terminar el siglo.

Esto, en lo que se refiere a lo más evidente, que es la fuerza organizativa y la capacidad de representación de la izquierda. Pero es que la derrota fue más honda, como señalas, por la crisis de todas las propuestas que nunca supieron encajar bien su crítica a la cotidianeidad del neocapitalismo con una adecuada revisión del concepto de imperialismo. Como te decía antes, no tenían ni recursos de análisis, ni una perspectiva firme para comprender lo que se nos venía encima, precisamente llevando a la crisis de lo que ellos tanto denunciaron: la sociedad de consumo. Su cambio por el régimen posmoderno, postindustrial, post-salarial, de la globalización y la precariedad resulta más aterrador que aquello que denunciaban, y en lo que solo supieron detectar el proceso de alienación. Y ni siquiera lo llevaron a sus últimas consecuencias. Cuando Luc Ferry y Alain Renaut publicaron “La pensé de 1968”, se refirieron precisamente al peso de las tradiciones individualistas y antihumanistas (Nietzsche o Heidegger) en un movimiento que presumía de querer rescatar al hombre y la mujer de su alienación. En este sentido, el prestigio adquirido por un personaje como Althusser y el estructuralismo pueden darnos una idea de lo que se movía en lo menos confesable de aquel movimiento. La reducción del marxismo a un método científico que rehuía “contaminaciones” humanistas o historicistas, de las que se acosaba despiadadamente a los herederos de Gramsci. En España tuvimos algunos coletazos de esa tendencia. Por otro lado, siempre he creído que quienes desean cambiarlo todo y de golpe, acaban creyendo que no puede cambiarse nada gradualmente. Muchos de los jóvenes que se movilizaron entonces lo hicieron al margen de cualquier consideración estratégica, porque creían que el realismo existente de los análisis de las correlaciones de fuerzas formaba parte de la trampa paralizante en que habían caído las organizaciones mayoritarias de la izquierda socialista y comunista. Se sintieron empujados por una corriente de inconformismo que acabó por no entender los límites de la deslegitimación del sistema social surgido de la derrota del fascismo en la Segunda Guerra Mundial. Sus críticas al reformismo de los partidos comunistas pueden resultar todo un sarcasmo cuando observamos en qué condiciones puede trabajarse ahora para recuperar derechos sociales que se consideraron entonces la zanahoria complementaria del palo de la explotación, y no conquistas duramente conseguidas a lo largo de decenios.

Una tercera cuestión: ¿Al margen de la parafernalia comunista, mezclada contra natura con la anarquista, no fue evidente que uno de los resultados de Mayo del 68 fue la destrucción del comunismo ortodoxo en Francia so pretexto de su modernización?

La crisis de los PP.CC. es un asunto no relacionado ni exclusiva ni fundamentalmente con el 68. Recordemos que el PCI alcanzó el mejor resultado de su historia en 1976, con un 34% de los votos que la Democracia Cristiana superó deglutiendo la base electoral de todos los partidos laicos (PSDI, PLI, PRI). Los problemas llegaron cuando se produjo un cambio de escenario que nadie supo prever. Los partidos comunistas se habían organizado para luchar en el marco del capitalismo industrial, no en el paisaje de una globalización financiera que deslocalizaba los centros de producción con gran facilidad y bajo coste, que trasladaba información masiva en segundos de uno a otro lado del planeta. Por otro lado, la inercia de unos años de bienestar produjo una cierta relajación que, en el fondo, pasó a ser perplejidad estratégica. Lo que les pasó a los PP.CC. no fue que se modernizaran, sino que fueran incapaces de “posmodernizarse”: su mundo no era el que irrumpió en tiempos de la crisis del campo socialista y la hegemonía globalizadora, dos cuestiones inseparables que se produjeron en los ochenta. Yo recuerdo cómo los debates durísimos que se dieron en el PSUC a comienzos de los ochenta, nunca atisbaron esta nueva fase, lo que implica que no se tuvo la capacidad de analizar el futuro que sí ostentaron los fundadores de la III Internacional, cuando empezaron a analizar el imperialismo, el desarrollo desigual y combinado, la crisis de la sociedad burguesa, etc. No había capacidad para leer las tendencias que se estaban afirmando. Y, entonces, el debate se desarrolló en un vaivén desolador, que iba de la táctica más estrecha al ideologismo más cerrado por ambas partes. Para decirlo en términos gramscianos: dejó de existir relación orgánica entre la sociedad globalizada y la exhausta supervivencia de los partidos comunistas.

Finalmente, comparar la Francia de De Gaulle, con su política exterior independiente, una sociedad que conservaba aún estructuras familiares tradicionales, un alto índice de ocupación y una moneda reflotada, con la pequeña Francia del pequeño Macron es ofensivo para la memoria de aquel gran hombre, del que tanto nos separa, que fue De Gaulle, pero ¿Es posible otro Mayo del 68?

Nunca es posible reiterar un acontecimiento. NI 1848 fue “otro 1789”, ni la revolución de octubre de 1917 fue “otro 1871”. Aquel mayo del 68 se dio cuando la hegemonía cultural y política de los sectores de la izquierda tenía unas referencias ideológicas y organizativas muy claras. Para entendernos: se dio aquella revuelta cuando los comunistas franceses eran la fuerza mejor organizada del país, cuando el marxismo continuaba siendo un pensamiento prestigioso y dominante en amplios ámbitos intelectuales. Para seguir entendiéndonos, cuando el PCI triplicaba a los socialistas en fuerza electoral, y cuando el mundo era bipolar, sin que nadie pudiera decir que la URSS iba a desaparecer sin ser tildado de enajenado mental. El repertorio de problemas y perspectivas con que se actuaba entonces era muy distinto al que tenemos a nuestra disposición. La devastación cultural del fin de siglo, la anulación de una autoconciencia de clase, el exterminio de unos espacios “morales” de larga duración en la izquierda, se han sumado a un cambio de organización del sistema radical. No creo que lo que representa Podemos o los Comunes tenga mucho que ver con el 68, a pesar de las forzadas analogías que han querido hacerse con el 11-M (en caso de que el 11-M y Podemos hayan mantenido la relación que se pretende). La movilización nacionalista en Cataluña o las que se dan paralelamente en Francia o Italia pueden indicarnos la contundencia de ese cambio de paisaje: ¿de verdad puede creer alguien que el independentismo catalán habría tenido la más mínima audiencia en el marco crítico del 68? ¿Lo habría tenido Salvini? ¿Lo habría ostentado la ambigüedad de Mélenchon o la movilización populista de Le Pen? Otra cosa es que estemos en un proceso de deslegitimación del sistema globalizado que tendrá su propio y diverso, sobre todo diverso, camino. No todos los países están afectados del mismo modo. Francia no ha sufrido los efectos de la austeridad como los ha padecido España. Y, en todo caso, lo que hay en Francia es la pugna entre lo que De Gaulle llamó en sus memorias “una cierta idea” de la nación y lo que Macron trata de proponer como ajuste modernizador, de un modo que es, en realidad, una pugna por dirigir, del mismo modo, el mismo barco europeo, aunque desde una cabina distinta. No veo por ninguna parte ni la capacidad, ni la calidad de liderazgo, ni las condiciones materiales de existencia social sobre las que se pueda levantar una alternativa a la destrucción de lo que hemos entendido por sociedad occidental, al menos en el siglo XX.

Juan Carlos, para Diorama Digital

Ferran Gallego, nacido en Barcelona en 1953, es doctor en Historia Contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Licenciado en filosofía y letras por la UAB, su especialidad es la temática sobre la extrema derecha europea y americana. Entre sus libros, destacan: “De Auschwitz a Berlín. Alemania y la extrema derecha”, “Ramiro Ledesma Ramos y el fascismo español”, “Una patria imaginaria. La extrema derecha española, 1973-2005”, “Todos los hombres del Führer. La elite del nacionalsocialismo (1919-1945)”, “Barcelona, mayo de 1937. La crisis del antifascismo”, “El evangelio fascista. La formación de la cultura política del franquismo, 1930-1950”.

ETA ¿Final?

ETA declara su final y el desmantelamiento de sus estructuras

Se ha difundido la declaración última de la disolución de la organización terrorista desde Ginebra por los mediadores internacionales

ETA ha hecho pública desde Ginebra una última declaración en la que confirma el final de su trayectoria y confirma el desmantelamiento del conjunto de sus estructuras. En su escrito ETA no hace mención alguna a las víctimas ni al daño injusto causado. Ni una sola línea de arrepentimiento ni de pedir perdón a las muchas víctimas.

“Esta última decisión la adoptamos para favorecer una nueva fase histórica. ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él”. Es la frase con la que concluye “la declaración final” escueta que ETA dirige al pueblo vasco y en la que anuncia el final de “su ciclo histórico y su función”.

El comunicado, ha sido leído en Ginebra por un representante del Centro de Diálogo Humanitario Henry Dunant, donde los mediadores internacionales han explicado que en el proceso de debate interno de la banda terrorista han participado 3.000 personas y que la propuesta de la dirección ha contado con el apoyo del 93% de ellas.

A la vez, los diarios Gara y Berria han difundido varias grabaciones en las que el dirigente histórico de ETA Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, y la presa Soledad Iparragirre leen el comunicado en euskara, castellano y francés. Es el paso previo a la difusión a través de la BBC de un vídeo grabado por el propio Urrutikoetxea a cara descubierta leyendo el mismo texto.

Los terroristas, en su mensaje final, parecen querer poner deberes a los nacionalistas: “el principal reto será construir un proceso como pueblo que tenga como la acumulación de fuerzas, la activación popular y los acuerdos entre diferentes, tanto para abordar las consecuencias del conflicto como para abordar su raíz política e histórica”. Y considera que “materializar el derecho a decidir será clave para el reconocimiento nacional”.

En el comunicado final, ETA apunta que “desea cerrar un ciclo en el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los Estados, el caracterizado por la utilización de la violencia política”. Y continúa cargando contra España y Francia. “Pese a ello, los estados se obstinan en perpetuar dicho ciclo, conscientes de su debilidad en la confrontación estrictamente política y temerosos de la situación que provocará una resolución integral del conflicto”.

ETA dice no tener “miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe por otro camino”.

¿Qué pasará ahora con los activistas de ETA, (285), es decir, la práctica totalidad  entre rejas? El comunicado señala que continuarán “con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldun y no patriarcal en otros ámbitos, cada cual donde lo considere oportuno, con la responsabilidad y honestidad de siempre”.

Veremos si este es el fin, pero hay que resolver muchos delitos, muchos culpables de asesinato que campan a sus anchas, y víctimas que merecen justicia por ley y por deber de la comunidad.