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“Monstruoso” agujero negro del tamaño de 20.000 millones de soles

Es el cuerpo celeste de más rápido crecimiento jamás conocido hasta ahora y devora una masa equivalente a la del Sol cada dos días.

Según informa la ANU en su página web, el cuerpo celeste detectado a más de 12.000 millones de años luz de distancia tiene un tamaño equivalente al de unos 20.000 millones de soles y crece un 1% cada millón de años.

Christian Wolf, astrónomo de la Escuela de Astronomía y Astrofísica de la ANU, ha señalado que la energía emitida por el agujero negro supermasivo o cuásar se compone de luz ultravioleta y rayos X, de tal forma que “si este monstruo estuviera en el centro de la Vía Láctea, probablemente haría imposible la vida sobre la Tierra”.

El astrónomo precisó que el agujero negro crece con tanta rapidez que “brilla miles de veces más que una galaxia entera” por todos los gases que consume a diario, lo que genera un gran nivel de fricción y de calor.

El doctor subrayó que en el caso de encontrarse en nuestra galaxia este cuerpo celeste sería “10 veces más brillante que una luna llena” y podría anular la luz de “todas las estrellas del cielo”.

El descubrimiento fue posible gracias al telescopio SkyMapper junto con el satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea que mide pequeños movimientos de objetos celestes.

Wolf recuerda que los agujeros negros pueden ser útiles para “estudiar la creación de los elementos en las galaxias tempranas del Universo”.

A propósito del nuevo libro de editorial Fides: ¿Liquidar mayo del 68? Del sesentayochismo al liberalismo libertario

José Alsina Calvés

Algún día se hará justicia y se reconocerá la inmensa labor de Editorial Fides y supromotor, Juan Antonio Llopart, a favor de la Cultura en mayúsculas. Las reedicionesde textos de autores “malditos” se combinan con obras estimulantes, que vierten en lengua española a autores franceses, alemanes o rusos, que están diciendo cosas realmente importantes en el terreno de la filosofía, la metapolítica o la historia.

El nuevo libro que presentamos, una obra colectiva coordinada por Jesús Sebastián Lorente director de la Biblioteca Metapolitika de la mencionada editorial, reúne a distinguidos pensadores franceses, alemanes y algún español, procedentes de tradiciones de pensamiento muy distintas, realizando cada uno de ellos su particular balance de los sucesos de Mayo del 68, justamente cuando se cumplen 50 años de los mismos.

Lo realmente interesante de este libro es que de los diversos análisis, realizados desde ópticas muy distintas y desde trayectorias vitales muy diversas, coinciden en algunos puntos fundamentales. El carácter de espectáculo o de simulacro de la supuesta“revolución de mayo” (carácter paradójico, pues algunas de las corrientes que lo animaban, como el Situacionismo, centraban su discurso en la crítica de la sociedad del espectáculo), el desprecio a clase obrera como vector revolucionario, y, sobretodo, la reivindicación del narcisismo y del “individualismo del deseo” serían los elementos más característicos de este movimiento, según la mayoría de los autores.

Si analizamos estas conclusiones desde los postulados de la Cuarta Teoría Política podemos llegar a dos deducciones importantes: la deriva posterior de una buena parte dela izquierda a partir de Mayo del 68 lleva abandonar la idea de “clase obrera” como vector revolucionario, con lo cual deja de concebir a la “clase” como sujeto político.Ello supone un abandono del marxismo como Segunda Teoría Política, y desvía el análisis materialista de las condiciones producción hacia una “crítica cultural” y hacía unos postulados éticos de carácter idealista y metafísico.

Siguiendo a Dugin, toda teoría política pivota sobre un sujeto. Al abandonar el sujeto-clase, la “nueva izquierda” deriva hacia otro sujeto: el individuo. Este individuo no es el del liberalismo clásico, el individuo racional cartesiano, sino el post-individuo narcisista que se caracteriza no por su racionalidad, sino por sus deseos y su aspiración a la“liberación” ¿liberación de que?: de cualquier identidad, de cualquier fijación, de cualquier vínculo que se oponga a su “fluidez”.

Los nuevos “sujetos revolucionarios”, ya reivindicados por Marcuse y otros filósofos dela escuela de Frankfurt, van a ser los inmigrantes, los homosexuales, las mujeres, los estudiantes, y en general las “minorías oprimidas”. Ya no se habla de revolución, sino de “eliminar cualquier discriminación”.

Mayo del 68 significa el inicio de este discurso liberal-libertario que ha colonizado completamente a la izquierda (tanto la moderado como la radical) y que la hace converger con el neoliberalismo, pues comparten el mismo sujeto: el post individuo fluido y sin identidad.

Los primeros aldeanos de la Península Ibérica tenían una historia genética diferente al resto de Europa

Descubren que los primeros aldeanos de la Península Ibérica tenían una historia genética diferente al resto de Europa
Científicos de la UGR participan en un estudio internacional que confirma que la historia genética de la Península Ibérica fue muy particular, ya que ha sido influenciada en su mayor parte por la principal migración prehistórica asociada a la introducción de las prácticas agrícolas y ganaderas, la denominada “Revolución Neolítica”.
Los resultados de esta investigación se publican esta semana en la prestigiosa revista PNAS.
La ciencia descubre una nueva especie de mariposa en la Península Ibérica
Un estudio internacional en el que participa la Universidad de Granada ha analizado datos arqueológicos, genéticos y de isótopos estables (un tipo de análisis químico) para determinar que gran parte del origen genético de la población de la Península Ibérica se debe a la influencia principal de una ruta migratoria prehistórica procedente de Anatolia (la actual Turquía), que llegó hace menos de 8000 años a través del norte del mar Mediterráneo.
 
Este movimiento tiene carácter único respecto a las migraciones que, provenientes de Europa del este, conformaron el acervo genético de gran parte del continente europeo hace alrededor de 5000 años. De esta forma, la investigación, cuyos resultados se publican esta semana en la prestigiosa revista PNAS, descarta la llegada de población desde el Norte de África o la continuidad poblacional de los cazadores recolectores mesolíticos en la conformación del Neolítico en Andalucía, a diferencia de lo que afirmaban estudios anteriores.
 
El equipo de investigación, en el que trabaja el científico del departamento de Prehistoria y Arqueología de la UGR Rafael M. Martínez Sánchez, ha analizado restos humanos prehistóricos del norte y sur de España, entre los que destacan los procedentes del yacimiento arqueológico de El Portalón (Atapuerca, Burgos) y el de la Cueva de los Murciélagos de Zuheros (Córdoba).
 
En Zuheros se ha secuenciado el genoma de un agricultor neolítico con 7245 años de antigüedad, lo que lo convierte en el genoma secuenciado más antiguo del sur de la Península Ibérica, representante de la Cultura Neolítica de la cerámica a la Almagra, característica de los primeros agricultores de Andalucía.
De los seis yacimientos arqueológicos cuyas secuencias de ADN nuclear antiguo se presentan en primicia, la mitad son andaluces y más concretamente de las Sierras Subbéticas cordobesas. Además de la Cueva de los Murciélagos (Neolítico Antiguo), se presentan datos de la Cueva de los Cuarenta (Neolítico Final), con 5700 años de antigüedad, y del Abrigo de El Pirulejo, de aproximadamente 4000 años (Bronce Antiguo), ambos situados en Priego de Córdoba.
 
El origen genético de la población europea
Las migraciones prehistóricas desempeñaron un papel muy importante en la conformación genética de las poblaciones europeas. Hasta el final del último periodo glacial, hace aproximadamente unos 11000 años, Europa estuvo habitada exclusivamente por grupos de cazadores recolectores de piel oscura y ojos claros, pero dos migraciones importantes durante los últimos 8000 años tuvieron impactos masivos en el estilo de vida y el acervo genético de las poblaciones del continente.
 
En primer lugar, grupos originarios de Oriente Medio y Anatolia introdujeron prácticas agrícolas y ganaderas durante el Neolítico Antiguo. Posteriormente, hace algo menos de 5000 años, grupos de pastores de las Estepas Pónticas, la llanura que se extiende al norte del Cáucaso entre el Mar Negro y el Caspio, se expandieron paulatinamente por el continente europeo, llevando con ellos el caballo doméstico y, probablemente, las lenguas indoeuropeas.
 
Como ambos movimientos se originaron en el este, las partes más occidentales del continente fueron las últimas en ser alcanzadas por dichas migraciones. Si bien, algunos estudios recientes han demostrado que estos trasvases de población sustituyeron más de la mitad del patrimonio genético de Europa central y septentrional. “Hasta ahora se sabía mucho menos sobre la influencia de estos sucesos en las poblaciones ibéricas, especialmente en las zonas más meridionales como Andalucía”, explica el investigador Rafael M. Martínez.
 
La ruta migratoria del norte del Mediterráneo
Los primeros agricultores llegaron a la Península Ibérica a través de una ruta costera muy rápida por el norte del mar Mediterráneo, vía Grecia, Italia y sur de Francia. El estudio demuestra que los neolíticos ibéricos presentan diferencias genéticas con los agricultores que se asentaron en el centro y norte de Europa.
 
“Esto sugiere que la mayor parte de los antepasados de los primeros agricultores de Iberia formaron parte de los primeros pueblos neolíticos que emigraron a la Península, siguiendo la ruta costera del norte del Mediterráneo, y que las aportaciones posteriores de sus homólogos centroeuropeos fueron menores”, dice la arqueo-genetista Cristina Valdiosera, de La Trobe University (Australia), una de la autoras principales y primera firmante de la investigación.
 
Los primeros agricultores migrantes que recorrieron la ruta mediterránea hasta llegar a la Península muestran una fuerte conexión genética con los modernos habitantes de la isla de Cerdeña, por lo que “podríamos considerar a los sardos modernos como descendientes relativamente directos de la gente que difundió las prácticas agrícolas en toda la región mediterránea hace unos 8000 años”, añade Mattias Jakobsson, genetista de poblaciones en la Universidad de Uppsala (Suecia), otro de los responsables del estudio genético.
 
Se descarta la vía africana en la llegada del Neolítico a la Península Ibérica
A pesar de que distintos investigadores sugirieron otras entradas potenciales de población en Iberia, procedentes de regiones como el norte de África o Europa continental, los investigadores no han encontrado diferencias regionales sustanciales dentro de la Península Ibérica.
 
Torsten Günther, genetista poblacional de la Universidad de Uppsala y autor destacado del trabajo, afirma: “Aunque las diferencias geográficas parecen menores, vemos algunas diferencias con el tiempo debido a la interacción y al intercambio genético entre grupos”.
 
El estudio indica que los primeros agricultores ibéricos muestran niveles notablemente bajos de diversidad genética, de manera que la primera oleada de migración oriental que se estableció en la Península debió ser relativamente pequeña. Tras un período inicial de baja diversidad, las poblaciones recién llegadas crecieron en tamaño y acabaron mezclándose con aportes de cazadores-recolectores locales, aumentando la variedad genética en períodos posteriores.
 
El genoma secuenciado del más antiguo agricultor neolítico de Andalucía, y cuyo análisis confirma que se trata de un individuo masculino, coincide a grandes rasgos con otros genomas secuenciados hace poco tiempo, procedentes de regiones como Cataluña, asociados a la cultura Cardial.
 
“El hecho de que los representantes del Neolítico Antiguo andaluz correspondan al mismo flujo poblacional de los individuos asociados a la cultura Cardial tiene importantes implicaciones, descartando por el momento la vía africana en la llegada del Neolítico a las costas andaluzas. El desarrollo de una cultura material de gran personalidad, diferenciada de las cerámicas impresas propias del mundo Cardial del Sur de Francia, Cataluña y País Valenciano, como es la de la cerámica a la Almagra, debió generarse en escasas generaciones, implicando rasgos culturales de gran dinamismo. Ello se viene a sumar a las evidencias despejadas recientemente, en estudios en los que también han participado algunos investigadores responsables de este trabajo, en los que se demuestra la influencia directa de los primeros agricultores ibéricos en la difusión del Neolítico, de la agricultura y la ganadería en el Norte de África, en lugar de la tesis inversa defendida por otros autores”, afirma Rafael M. Martínez, investigador de la Universidad de Granada participante en el trabajo.
 
“La historia genética de la Península Ibérica es única”
Estudios recientes han demostrado que la migración masiva de los pastores de las Estepas Pónticas (Europa oriental) durante la transición entre finales del Neolítico y la Edad del Bronce es responsable de una importante renovación poblacional en Europa central, septentrional y en las islas británicas.
 
Los autores concluyen en este estudio que la influencia genética de esta migración en los europeos contemporáneos del suroeste, es decir, los ibéricos prehistóricos, fue menor. Se confirma así que la historia genética de Iberia fue única, ya que ha sido influenciada en su mayor parte por la principal migración prehistórica asociada a la introducción de las prácticas agrícolas y ganaderas, la denominada “Revolución Neolítica”.
 
Este estudio ilustra el poder de la investigación interdisciplinar para comprender toda la complejidad de la prehistoria europea. Los resultados del trabajo enfatizan las diferencias entre las poblaciones más occidentales y sus equivalentes centroeuropeas, subrayando la necesidad de estudios regionales detallados que revelen toda la complejidad de las migraciones prehistóricas.
 
Referencia bibliográfica:
Valdiosera, C.; Günther, T.,Vera-Rodríguez, J. C.; Ureña, I.; Iriarte, E.; Rodríguez-Varela, R.; Simoes, L.; Martínez-Sánchez, R.M.; Svensson, E.; Malmström, H.; Rodríguez, L.; Bermúdez de Castro, J.M.; Carbonell, E.; Alday, A.; Hernández Vera, J.A.; Götherstrom, A.; Carretero, J.M.; Arsuaga, J.L.; Smith, C.; Jacobsson, M. 12-3-2018. At the far end of prehistoric Eurasian migrations – demographic changes during four millennia of Iberian biomolecular prehistory”. PNAS

Mujer

Se fuerte, ¡mujer!

Sé fuerte al dolor.

La espina que airada te hiera,

recibe el perfume de tu alma sutil.

La savia que mane

la herida,

sea incienso que lleve

consuelo y amor;

sea fuego sagrado que borre los odios,

divino crisol

que funda en una

bondades sin fin.

Sé fuerte, ¡mujer!

En cada momento de vida.

Sé como la palma erguida

que a impulsos del viento

se mece tranquila.

Tranquila y soberbia

altiva y erguida,

Mujer…

resiste a los vientos,

que austeros se llevan

tu noble virtud;

desprecia los locos afanes

de aquellos que quieran

virtudes

noblezas,

anhelos sublimes que vibran en ti.

Eleva orgullosa

la blanca diadema,

que forman los grandes cariños:

de hija que ama,

de novia que alienta,

de esposa que sufre,

de madre que adora.

La patria no quiere que vivas esclava,

la Patria reclama que vivas de pie.

Sé digna,  noble, sé fuerte,

¡Mujer!

ELOÍSA AZCUAGA

Fotografía: Tina Modotti (1896-1942), Woman with Flag, 1928 © 2014.

El acueducto más largo de Hispania en Cádiz descubierto gracias al temporal “Enma”

El temporal “Enma” descubre nuevos restos arqueológicos del período romano en Cortadura.

En la extensa playa gaditana se pueden observar desde el pasado sábado algunos vestigios del quinto acueducto más grande de todo el Imperio Romano, además de secciones nunca antes vistas de la calzada utilizada entre los siglos XVI y XVIII que se tragó el maremoto de 1755 y que seguía el trazado de la antigua calzada romana.

La Sierra de Guadarrama ultima el mayor proyecto económico y cultural de su Historia

Desde el Ayuntamiento de Cádiz y desde la Asociación para la Difusión e Investigación del Patrimonio Cultural de la provincia de Cádiz (Adip).

Camacho como De la Cruz, presidente de Adip, afirma que “aunque sabíamos que el trazado del acueducto pasaba por ahí, nunca lo habíamos visto y han aparecido como 5 o 6 restos pero se presume que hay más”.

“También, desde el sábado estamos viendo nuevos tramos de la calzada que se llevó el maremoto y que este temporal ha sacado a la luz y esperamos que se valore y se proteja”, desea Camacho que recuerda que esta calzada se utilizaba entre los siglos XVI-XVII y que estaba construida reutilizando material romano, de la antigua calzada romana. “Lo que se conserva son los muros laterales. El muro más cercano al mar está totalmente derribado como consecuencia del maremoto del 1 de noviembre de 1755 quedando en pie parte del muro más lejano al mar en algunos lugares”, añade.

Se localizaron también restos del acueducto más largo de la Hispania romana, que alcanza los 82 kilómetros. Una compleja infraestructura hidráulica ideada para abastecer a Gades de agua y que nace en los manantiales de Tempul, en la sierra de las Cabras, recorriendo Arcos de la Frontera, San José del Valle, la campiña de Jerez y Cádiz.

Los hallazgos se encuentran ahora bajo vigilancia policial hasta que las autoridades competentes decidan qué hacer con estos restos arqueológicos.

La asociación cree que la protección pasará por volver a enterrar la calzada, para evitar nuevos daños, y trasladar las piezas sueltas del acueducto a un museo para impedir su expolio.

EL MITO

El mito designa una historia ver­dadera, de inapreciable valor, por­que es sagrada, ejemplar y significa­tiva.
 
La palabra (mito) se utiliza hoy tanto en el sentido de ficción, fábu­la, invención o de ilusión, como en el sentido, familiar especialmente a los etnólogos, a los sociólogos y a los historiadores de las religiones, de “Tradición Sagrada, revelación pri­mordial, modelo ejemplar”.
 
Los griegos fueron vaciando pro­gresivamente al “Mythos” de todo valor religioso o metafísico. Opuesto tanto al “Logos” como más tarde a la historia, “mythos” terminó por sig­nificar todo “lo que no puede exis­tir en la realidad”. Por su parte, el judeocristianismo relegaba al domi­nio de la “mentira” y de la “ilusión” todo aquello que no estaba justificado o declarado válido por uno de los dos Testamentos.
 
El mito cuenta una historia sa­grada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los “co­mienzos”.
 
El mito es, pues, siempre el re­lato de una creación.
 
El mito se considera como una historia sagrada y por tanto, una “historia verdadera”, puesto que se refiere siempre a realidades.
 
A pesar de que los personajes de los mitos son en general dioses y seres sobrenaturales, y los de los cuentos héroes o animales maravillosos, todos estos personajes tienen en co­mún esto: no pertenecen al mundo cotidiano.
 
Los mitos relatan no sólo el ori­gen del mundo, de los animales, de las plantas y del hombre, sino tam­bién todos los acontecimientos pri­mordiales a consecuencia de los cua­les el hombre ha llegado a ser lo que es hoy, es decir, un ser mortal, sexua­do, organizado en sociedad, obligado a trabajar para vivir, y que trabaja según ciertas reglas.
 
Así como el hombre moderno se estima constituido por la historia, el hombre de las sociedades arcaicas se declara como el resultado de cierto número de acontecimientos míticos.
 
“Conocer los mitos es aprender el secreto del origen de las cosas”.
 
La historia narrada por el mito constituye un “conocimiento” de or­den esotérico no sólo porque es se­creto y se transmite en el curso de una iniciación, sino también porque este “conocimiento” va acompañado de un poder mágico-religioso. En efecto, conocer el origen de un obje­to, de un animal, de una planta, etc., equivale a adquirir sobre ellos un po­der mágico, gracias al cual se logra denominarlos, multiplicarlos y repro­ducirlos a voluntad.
 
De una manera general se puede decir que el mito, a) constituye la historia de los actos de los seres so­brenaturales; b) que esta historia se considera absolutamente verdadera y sagrada; c) que el mito se refiere siempre a una “creación”, cuenta como algo ha llegado a la existencia o como un comportamiento, una ins­titución, una manera de trabajar, se han fundado; es esta la razón de que los mitos constituyen los paradigmas de todo acto humano significativo; d) que al conocer el mito, se conoce el “origen” de las cosas, y por consi­guiente, se llega a dominarlos y a manipularlos a voluntad; no se trata de un conocimiento exterior, “abs­tracto”, sino de un conocimiento que se “vive” ritualmente, ya al narrar ceremonialmente el mito, ya al efec­tuar el ritual para el que sirve de justificación; e) que, de una manera o de otra, se “vive” el mito, en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta acontecimientos que se rememoran y se reactualizan.
 
“Vivir” los mitos implica, pues, una experiencia verdaderamente “re­ligiosa”, puesto que se distingue de la experiencia ordinaria, de la vida cotidiana.
 
En suma, los mitos revelan que el mundo, el hombre y la vida tienen un origen y una historia sobrenatu­ral, y que esta historia es significati­va, preciosa y ejemplar.
 
Lo sagrado se nos revela por el mito; y se accede a lo alto, a lo sa­grado, por los ritos.
 
MIRCEA ELIADE
 
NOTA.—Apuntes del libro “Mito y Reali­dad”, de Mircea Eliade, Ed. Guadarra­ma, colección Punto Omega Núm. 25.

El artista como guía de la humanidad

El arte hace conocer al hombre su propia razón de ser. Le descubre el sentido de la vida, le ilustra sobre su destino y le orienta para que se encuentre a si mismo a través de su existencia. Cuando Tiziano pintaba una maravillosa sociedad aristocrática en la que cada individuo de ella revelaba en sus rasgos, su gesto y su vestido el orgullo de una aguda inteligencia, la autoridad y la riqueza, no hacía sino mostrar a los patricios de Venecia la muestra del ideal que ellos desearían realizar. Artistas y pensadores se asemejan a una lira de tonalidades infinitamente delicadas y ricas en sonoridad. Y las vibraciones que el espíritu de cada época la arranca siguen sonando después para los otros mortales.

Indudablemente, son muy raros los hombres que pueden gozar, en su más puro sentido, de las obras de arte notables; también es limitado el número de los visitantes que contemplan tales obras en los museos o incluso en las plazas públicas. Pero los sentimientos contenidos en esas obras acaban finalmente por penetrar en la masa. Aparte de los genios, otros artistas de escasas facultades se apoyan en las creaciones de los maestros y las hacen, a su manera, comprensibles para la generalidad de las gentes. Los escritores son influenciados por los pintores al igual que estos lo son por los literatos; entre todas las cabezas de una generación existe un continuo intercambio de ideas. Los periodistas, los dibujantes, los novelistas populares hacen comprensibles a la masa las verdades descubiertas por las grandes mentalidades. Es como un riego, como un manantial de energías intelectuales que formando múltiples cascadas se precipitará hasta constituir los grandes ríos de continuo movimiento y que representan el estado espiritual de una época.

No debe decirse, como generalmente ocurre, que los artistas solo reflejan los sentimientos del ambiente en que viven. Ya no sería ello poco, puesto que siempre es oportuno mantener ante los hombres un espejo con cuya ayuda puedan conocerse a si mismos. Pero los artistas hacen más: realizan creaciones ahondando en el rico tesoro de las tradiciones haciéndole con ello aun mayor. Los artistas son, en realidad, descubridores y guías.

Para convencerse de esto obsérvese que casi todos los grandes maestros se anticiparon a la época en que su inspiración se puso de manifiesto.

Yo no digo que los artistas hayan determinado las grandes corrientes en que su espíritu se aprecia. Solo digo que ellos han cooperado inconscientemente a su formación; que pertenecen a la élite espiritual creadora de esas tendencias. Todo ello teniendo como bien entendido que esa élite no está constituida solamente por artistas, sino también por escritores, filósofos, novelistas y publicistas.

Quiero mencionar una prueba de que todos los grandes maestros han aportado a sus generaciones nuevas tendencias y orientaciones; a menudo les ha sido muy difícil abrir camino a esas nuevas acepciones y frecuentemente toda su vida no fue otra cosa que una lucha contra la mediocridad. Y cuanto mayor era su genio, tanto más grande fue el peligro que corrieran de quedar ignorados largo tiempo.

A los hombres no se les hace bien en vano. Lo menos que esos grandes maestros han merecido por la tenacidad con que quisieron enriquecer el espíritu humano, es la inmortalidad de su nombre.

¿Habéis notado que en la sociedad moderna, los artistas (quiero decir, los artistas de verdad) son los únicos hombres que ejercitan con agrado su profesión?

Casi todas las personas parecen considerar hoy el trabajo como una necesidad odiosa, como una carga abominable, cuando en realidad debiera ser para nosotros una felicidad y nuestra propia razón de ser.

Esta admirable transformación sólo podría llegar a efectuarse si todos los hombres siguieran el ejemplo de los artistas o, mejor todavía, si todos se convirtieran a si mismos en artistas. Pues esta palabra, tomada en su más amplio sentido, significa para mi todos aquellos que en el hacer experimentan una alegría. Sería, pues, de desear que hubiese artistas en cada oficio: carpinteros que se sintieran felices haciendo artísticamente incluso sus más simples trabajos; albañiles que preparasen con cariño sus morteros; carreteros que se sintiesen orgullosos de tratar bien a los caballos y al carruaje y de guardar toda la consideración posible a los transeúntes. ¿No es verdad que esto sería una magnífica sociedad?

Los verdaderos artistas son los más religiosos entre los mortales. Se cree que nosotros solo vivimos con los sentidos y que nos basta el mundo de la ilusión. Se nos toma por niños que se extasían con las variaciones de los colores y que juguetean con las figuras como si fuesen muñecos… Pero se nos comprende mal. Las líneas y las diferencias de matiz en los colores son para nosotros tan solo señales características de realidades ocultas. Más allá de la superficie externa penetran nuestras miradas hasta llegar a la esencia espiritual de las cosas y cuando entonces reproducimos contornos los enriquecemos con el contenido espiritual que mantienen oculto. Todo aquel que quiera ostentar con derecho el nombre de artista, tiene que expresar toda la verdad de la Naturaleza, no solo la externa sino, sobre todo, la interna.

Cuando un buen escultor modela figuras humanas no representa en ellas tan solo la musculatura sino también la vida que le da calor… si, «un más que la vida misma…: la energía que la formó y le dio gracia o fortaleza, atractivos o fuego indomable. Miguel Ángel hace que en todas sus figuras desnudas retumbe como el rumor de un trueno lejano la potencia creadora del Ser Supremo. Luca della Robbia las hace sonreír con divina alegría. Y así, cada escultor, ajustándose a su propio temperamento, da a la Naturaleza un alma impetuosa y arrebatada o apacible y serena.

El paisajista quizá va más allá. No es solo en los seres animados donde reconoce el reflejo del alma del mundo, sino también en los árboles, los arbustos, las llanuras y las colinas. Lo que para los demás hombres son campos y bosques, aparece ante los ojos del gran paisajista como la faz de un ser inconmensurable. Para Corot, las copas de los árboles, el verdor de los prados y la superficie de los lagos encierran un caudal inmenso de apacibilidad y de bondad. Y Millet veía en todo eso tan sólo dolor y renunciamiento.

Por todas partes escucha el gran artista cómo el espíritu de las cosas responde a su propio espíritu. Así profundizan todos los maestros hasta llegar ante las puertas que conducen a lo insondable. Muchos se golpean lastimosamente la frente contra ellas; otros, cuya fantasía es más alegre, creen oír más allá de los muros, los melodiosos cantos de los policromos pajarillos que pueblan aquel jardín cerrado.

El misterio es como una atmósfera en que se bañan las más bellas obras de arte. Ellas expresan realmente todo cuanto el genio siente en presencia de la Naturaleza; representan todo cuanto en claridad y riqueza ha logrado descubrir en la Naturaleza la fuerza espiritual del hombre. Sin embargo, también esas obras maestras chocan, necesariamente, contra lo insondable que a manera de un velo gigantesco cubre y envuelve por todas partes la limitada esfera de lo ya conocido. En último término sólo sentimos y comprendemos la parte externa de las cosas, cómo se muestran ante nosotros y la manera en que pueden impresionar nuestros sentidos y nuestro espíritu; todo lo demás se pierde en una oscuridad infinita. Incluso en nuestra más inmediata proximidad se hallan ocultas mil cosas que no podemos percibir y conocer por carecer de las condiciones requeridas para lograrlo.

Las obras de arte que deben ser consideradas como el testimonio más noble y elevado del espíritu y pureza humanos, dicen precisamente todo lo que sobre los hombres y el mundo puede decirse; pero además dan a entender que existe todavía algo que no puede comprenderse.

Toda obra maestra tiene ese carácter misterioso. Siempre se encuentra en ella algo que marea. ¡Pensad tan solo en los signos de interrogación que flotan sobre todos los cuadros de Leonardo! — Pero no quiero elegir como ejemplo a este gran místico con el cual pudiera demostrarse muy fácilmente la certeza de mi afirmación. Tomemos, más bien, la magnífica «Fiesta rústica», de Giorgione. En este cuadro todo respira optimismo y serena alegría y, sin embargo, se aprecia igualmente una melancolía mezclada con un ligero aturdimiento: ¿Qué es, pues, la alegría humana? —¿De dónde viene?— ¿Adonde va? Su naturaleza es y continúa siendo un enigma.

El artista sólo puede forjar en su fantasía aquello que esté rebosante del mismo sentimiento que a él mismo llena. En la Naturaleza todo artista presume la existencia de una grandeza semejante a la que alberga en su propio corazón. No existe ningún organismo viviente, ningún objeto inerte, ninguna nube en el cielo o brizna de hierba en los prados, nada, que no le revele una gigantesca fuerza secreta oculta en todas las cosas.

Echad una mirada sobre las obras maestras del arte; su belleza brota del pensamiento, de la voluntad que su creador ha creído adivinar en el universo.

En todos los casos el artista da forma a sus propios sueños cuando representa al universo según la concepción personal que de él tenga. Con el reflejo de la Naturaleza, el artista enaltece su propia alma. Y así enriquece el alma de la humanidad, pues al dar su espíritu colorido al mundo material descubre ante sus extasiados contemporáneos mil matices afectivos. Les hace descubrir en si mismos riquezas que hasta entonces les eran desconocidas, les proporciona nuevos motivos para amar la vida, nuevas luces interiores que pueden conducirles con seguridad.

El artista es, como Dante llamó a Virgilio, su «guía, dueño y señor.»

Auguste Rodin

Albert Leo Schlageter

[El 26 de mayo de 1923 fue fusilado, en Golzheim, Albert Leo Schlagater (1894/1923). Schlageter era un antiguo estudiante formado en la Universidad de Freiburg y teniente de artillería, fue acusado de participar en actos de sabotaje contra el ejército francés. El propio currículum de Schlageter lo ligaba políticamente al “Nacional-bolchevismo”; ex-miembro de los “Freikorps” del Báltico. Como “Freikorps” participó en acciones militares en Riga, la Alta Silesia y en el Ruhr al lado de Ernst von Salomon en la “Sturmsoldaten”(“Soldados de Asalto”)] Sigue leyendo